El equilibrista
tensa entre lo que fui:
mis errores, desgracias,
faltas, carencias, piedras...
Y lo que puedo ser:
independiente, auténtico,
real, virtuoso, amado,
amoroso…
Y a veces hay viento
y me empuja hacia los lados.
Y otras empuja hacia adelante.
Y otras opone resistencia.
No le importa mi cuerpo.
Soy una veleta sujeta a la cuerda.
Quiero llegar al otro lado.
Para eso camino a diario
vacío, esperanzado, lleno de sueños,
roto en mil pedazos que ya no puedo,
ya no quiero juntar y veo
volar en un vacío, una caída sin fin
y me tienta a completar el despojo.
Y temo, y amo, y suelto, y lloro
por lo que no tengo ni soy
ni puedo dar y siento
escasez en lo que comparto
¿Quién quiere acompañar
un equilibrista solitario, roto, vacío?
A veces siento que me acerco,
que en el siguiente paso tocaré tierra
bajo mi pie descalzo y
ya no más apenas un tramo de
cáñamo trenzado
Y al sonreír y sentir victorioso
algo desaparece ante mis ojos
Tal vez sean las lágrimas que
los nublan o nubes que se atraviesan
Tal vez el sol que quema los sesos
y alucina destinos que se evaporan
Tal vez el deseo de firmeza
de dejar el balanceo y la fuerza
para no caer y seguir sin descanso
Tal vez de tanto andar a tientas
se hace raro el presente y bello
lo inalcanzable y por eso camino.
Aun flojo, aun roto, aun hambriento
por este paraje ignoto, este cable
a veces de acero, a veces seda,
rezando que no ceda ante el peso
del desánimo...
A veces me olvido del abismo
—de la altura y del vértigo y del vástago
que me equilibra, que carga el corazón
en una punta, el cerebro en la otra—
y sólo levanto la vista para verte.
Estás ahí, estás acá, cerca, llamándome, esperando, acompañando,
Arriba mío, al costado, de la mano,
con los ojos cerrados y la cabeza en mi pecho abierto y cansado.
Dispuesto siempre a abrazarte.
Deseoso siempre de quemarnos.
Me balanceo entre un lado y el otro
y aunque me digan que no igual
miro hacia abajo y ya no veo suelo
ni río, ni barro, ni rosas, ni llanto
ni pájaro volando.
Te veo a ti, sonriendo, brillando,
mordiendo tu labio, torciendo despacio
la cabeza y sobre tu hombro mirarme...
Y me olvido otra vez de todo
Y simplemente
doy otro paso
Comentarios
Publicar un comentario