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Reflexiones sobre el amor y el otro

Nietzsche dijo que toda ideología era una cárcel. La rigidez de pensamiento es peligrosa porque no absorbe las vibraciones y se quiebra. Engaña porque da sensación de poder y estabilidad en lo que creo, siento, pienso… Y también cuando se quiere imponer esa rigidez a modo de vara que castiga la desobediencia, insurrección, desviaciones de la norma. De esa misma forma, el hombre mató a Dios, «¡Ha muerto y nosotros le hemos matado!», gritó Zaratustra en la feria, y la gente lo miraba con lástima, compadeciendo a quien perdió la cabeza. Obviamente, ¿cómo podrían los que nacieron dentro de cuatro paredes, sin ventanas, con un solo libro en la estantería, reconocer a alguien que vió lo que hay afuera? Esa alegoría tiene más años que todo esto, y, sin embargo… Pisemos el suelo firme, la tierra fértil del día a día.  Estamos rodeados de normas, reglas de convivencia, morales que, a veces, se contradicen, leyes del hombre y de Dios, de diferentes dioses según. Permítanme un par...

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