Barricas del alma


Lágrimas añejadas
en barricas de consciencia.
Maceradas al fuego
de dolores ancestrales
de conexiones perdidas 
de fatuos placeres 
de cuencos vacíos 
que no vibran ni flotan.

Alegrías nuevas 
—como amaneceres—,
acumulan peso liviano.
Sobre la sal la sonrisa.
Sobre la herida la venda.
No cicatriza profunda.

Como magma que sabe
de paciencia, por fuerza, 
naturaleza interna... 
No hay tapa que pueda 
contener un volcán. 

Alquimia del alma
que decanta y evapora.
Solve et coagula
No hay remedio que cura.
No hay matraz que soporte 
tanta tristeza, alegría,
amor y locura. 

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